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Hace 3 meses desde Bruselas los eurodiputados fijaron la reducción de emisiones para nuevas matriculaciones de camiones al 45% hasta 2034, al 70% hasta 2039 y al 90% a partir del 2040.

Esto representa un riesgo elevado creando obstáculos a efectos prácticos que impiden que las compañías de transportes apuesten por la electrificación.

Entre los principales motivos se encuentra la capacidad de autonomía de los vehículos. Un depósito de gasoil entero permite recorrer 4.500km mientras que un eléctrico únicamente permite recorrer 450km.

Un obstáculo añadido serían los elevados costes, que triplicarían al coste actual del diésel y los tiempos y puntos de carga aumentarían los tiempos de entrega de la mercancía.

Las toneladas de carga del camión también se verían afectadas. En el caso del camión eléctrico, dichas cargas se reducirían hasta en tres toneladas respecto a las cargas actuales.

Además, otro impedimento serian las navieras, que se han mostrado reticentes a transportar camiones eléctricos por riesgo de incendios.

Solo un 0,54% de los camiones matriculados en 2023 fueron eléctricos, lo que indica que la electrificación no parece ser la solución definitiva para el transporte pesado de larga distancia.

 

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